lunes, 24 de diciembre de 2007

¡Feliz Navidad!








Decían las monjas de mi cole, hace más de mil años, que no podías tomar la religión por trozos, que había que tragársela entera. Eso quedó establecido como una verdad absoluta e indiscutible. Por supuesto, decidí que se la quedasen entera. Para ellos. Y ellas. Luego, otros mil años después, pensé que a veces era mejor engañarse un poco, para soportar el dolor básicamente, y que podía quedarme con algunas cosas; me inventé, basado en "Así en el cielo como en la tierra", el cielo andaluz, allí están algunos familiares, Hemingway dicutiento con Mailer, Bukowski y el Chava Jiménez tomándose unos quintos y Garrincha que juega con un balón de trapo.

Me gusta también la procesión del Silencio en Granada, las misas antiguas cantadas y muchos edificios religiosos. Y, a veces, la navidad y lo que supone de desear felicidad y valorar a los que están y recordar con alegría a los que ya no están. Y alegrarse porque un niño pobre que luego se convirtió en jipi traiga esperanza.

Os pongo unas fotos del magnífico belén del colegio Eugenia de Montijo, Emilio, (que lo hace todos los años), me lo explicó en persona y lo disfruté mas. Lo que no se ve bien, es culpa mía, por no estar a la altura como fotógrafo.

Así que os deseo, estimados y selectos lectores:
¡feliz navidad y prospero año nuevo!
¡salud!

viernes, 7 de diciembre de 2007

Nido vacío


Trabajé durante dos años en la fotocopiadora de una conocida facultad de Granada. No era mal trabajo del todo, ni lo que tenía que hacer ni la gente a la que atendía merecía la más mínima atención. Fue la peor época de mi vida. Conocí a un profesor que se dedicaba a estudiar las drogas y, se supone, a los drogadictos; era un tipo con pinta de educado, algo relamido y con jerseys de cuello de pico. Lo miraba y no entendía nada. Lo recuerdo y sigo sonriendo. Me crié en la Chana de los ochenta, lo cual en ningún sentido se puede considerar un mérito. Pero miraba al señor profesor y flipaba. ¿Qué sabe este tío sobre la gente que se mete?

Me compro todas las novelas de Petra Delicado, (ya se sabe, los lectores de novela negra seguimos a los personajes, no a los autores), y siempre tengo una sensación ambivalente, me gustan porque las leo y las leo rápido y me fastidian porque hay una especie de falsedad, un desconocimiento de lo que cuentan. Algo como si sólo, que no es poco, hubiera trabajo de investigación detrás del libro. Bueno, también están Ana Belén y Santiago Segura y eso que prometo que no vi más de dos minutos de la serie de tv, ni siquiera sé si fue tan mala como supongo y como todo el mundo supone, porque no conozco a nadie que haya visto más allá del trailer. AGB no mantiene el suspense, no habla de comida apenas, Petra Delicado es bastante insoportable, vale.

Esta novela es también un libro sobre el matrimonio y la soledad, eso sí, un poco tostón. Contaba Kundera cuando una vez que le felicitó un ministro comunista por cómo había desarrollado un personaje, supo que había acertado como novelista. Ese personaje era el malo del libro. Algo así quiere hacer AGB en este libro, darle todas las vueltas al matrimonio y a la soledad, pero no lo logra. Acaba pareciendo como las típicas organizaciones conservadoras que están muy preocupadas por la familia porque realmente tienen poca fe en ella. (Mirad este post del Gran Wyoming)

Me lo he leído y rápido. ¿Será que me ha gustado?

domingo, 2 de diciembre de 2007

Viajes con Charley. En busca de América


Viajes con Charley. En busca de América - John Steinbeck

Steinbeck hace un viaje por USA con su caniche Charley y su caravana Rocinante para descubrir de nuevo su país del que piensa que se ha alejado. Leí este libro hace más de mes y medio y parece que haya estado en un viaje larguísimo desde entonces. A veces la vida es tan intensa que no hay tiempo de pensarla, sólo queda vivir y tomar decisiones. Steinbeck cuenta un viaje hablando sobre los viajes, sobre cómo reaccionamos ante los viajes.

Me sorprendió la humildad del genio, viene a decir que no esperaba que nadie lo reconociera y que acertó, sólo una persona lo reconoció como escritor a lo largo del viaje.

La capacidad de ver, la capacidad de no ver: estuve este verano en Urueña, al paisaje desde su muralla le llaman "el mar de Castilla", estuve un instante y me fui, ya no quedaban fuerzas, ya no tenía capacidad de ver.

Recuerdo la sorpresa cuando leí "Las uvas de la ira", una de las mejores novelas que he leído nunca. La sensación, como con, por ejemplo, Galdós, de que no se valoran oficialmente más porque no son nada convenientes.

Quiero hacer un viaje en caravana.

El futuro de la informatica