domingo, 14 de septiembre de 2008

Animal, vegetal, milagro


He tardado un verano en leer este libro. Un verano extraño. Un verano de crisis. Hay veces en que intentamos ser como nuestro personaje y acabamos siendo una ridícula copia. Durante todo el verano me ha acompañado la familia Kingsolver y era como volver a un cierto remanso de paz: hay libros que son como abrazos. Un verano para leer un libro es un gran desastre para un lector.

Barbara Kingsolver es una madre excéntrica que cocina en casa y tiene un huerto en vez de comprar hamburguesas y beber jarabes de glucosa ricos en fructosa. No sólo eso, sino que decide vivir un año con una dieta a base de productos locales y ecológicos. Esto incluye no comer carne de producción industrial y usar mayoritariamente comida de temporada y producida, aproximadamente, a menos de una hora en coche de donde viven. En definitiva, pretende eliminar el petroleo de su cadena alimentaria. Si tenemos en cuenta como está el planeta es un propósito indiscutiblemente revolucionario. Pero no esperéis un panfleto de ningún tipo. Por un lado, Bárbara es estadounidense y se cuida mucho de señalar como base culpable al sistema liberal-capitalista, aunque critica con dureza el sistema agrícola y alimentario de su país. Por otra parte, es una escritora estadounidense y el libro está escrito en la mejor tradición de prosa ágil y sencilla norteamericana, esa industria en la que sería impensable un bodrio tipo La sombra del viento.

En el libro van intercaladas recetas ordenadas por temporadas de huerta, la verdad es que no dan muchas ganas de hacerlas, (¿cocina yanqui?), aunque algunas son curiosas, como cuando le echa macarrones a las habichuelas. Aunque el libro analiza la dieta americana y pone como ejemplo varias veces a los europeos mediterráneos, no debería de parecernos lejano: en España la obesidad es uno de los mayores problemas de salud y los padres siguen preocupados porque ¡sus niños no comen!

Un tocho de 480 páginas sobre cocina, huerta y ecología. Muy entretenido. Al acabarlo me dio pena no saber qué iban a hacer el año siguiente.

Este enlace es un artículo que he encontrado de Barbara Kingsolver sobre el ataque a Afghanistan. Viene a decir algo tan básico que a veces se olvida: el que pone, lanza, consiente o justifica el uso de bombas contra personas es un asesino. Da igual que sea en Afghanistan, Georgia, Nueva York, Madrid, Bagdad o Euskadi.

2 comentarios:

  1. Dice Javi: "Un verano para leer un libro es un gran desastre para un lector".
    Mayor desastre es que en dos meses sólo hay dos entradas en este BLOG.

    Menos "Educación para la ciudadanía" y más "Melibea no quiere ser mujer".

    Beso

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  2. Voy a intentar postear los fines de semana. Gracias.

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