domingo, 6 de noviembre de 2011

Petros Markaris - Con el agua al cuello


“Ληξιπρόθεσμα Δάνεια” es el título en griego de esta novela, en inglés es “Expiring loans”, “Los prestamos vencidos” según Google. Un título más sensato y coherente que el español que elude cualquier referencia a la banca. La novela transcurre en el verano de 2010 y la situación de los griegos ya es extremadamente desesperada. Es jodido pensar que el título parece una ironía, los préstamos todavía no habían vencido, con lo que hemos vivido esta semana, lo del año pasado apenas era nada. Os recomiendo la escalofriante cronología de la crisis de Rtve. Una auténtica novela de terror en poco maś de una página.

Un país está a punto de quebrar. Los poderosos del norte lo rescatan. El presidente del país decide preguntarle al pueblo. En ese país y en esa situación, se cambia la cúpula militar y se nos cuenta que estaba previsto cambiarla. Tras una reunión con los presidentes de Alemania y Francia, ya no es necesario preguntarle a los ciudadanos del pequeño país del Sur. Si no fuera porque ya no hay guerras en Europa, diríamos que el clima es prebélico.

Jaritos dice que menos mal que su hija ya ha acabado la carrera, con lo que le han dejado de sueldo, no podría pagársela. Adrianí ve como salta un hombre por el balcón frente a su casa. Las pensiones no llegan a los 400 euros. Las escuelas cierran, los hospitales también. Grecia hizo hace sólo ocho años unas Olimpiadas. Ya estaba endeudada. Grecia tiene contratos para comprar armas a Francia y Alemania muy importantes, si firmara una paz con Turquía, sin firmarla también, se podría ahorrar una cantidad brutal de dinero. [Grecia es el cuarto importador de armas del mundo]

Markaris hace en esta novela lo que casi todos los habitantes del Sur de Europa y muchos del norte han querido hacer en los últimos tres años: asesina a la banca. Cada asesinato nos sirve para comprender una parte del negocio banquero. Desde el analista holandés cínico y prepotente hasta las compañías que usan los bancos para cobrar los préstamos imposibles presionando hasta límites increibles a los deudores. Hace años soñábamos con que el precio de la vivienda bajara, hoy ha bajado y nadie tiene dinero, trabajo, para comprarlas. Cuando el susodicho holandés dice “Las sociedades del bienestar se vinieron abajo en 1989 y créame, no se ha perdido nada” dan ganas de afilarle la espada al asesino.



Jaritos se compra un Seat y asiste contento a la victoria de España en el Mundial, una victoria de los pobres del Sur, nosotros somos ellos, a los ricos del norte.

Hay más puntos en común con España, Markaris nos cuenta las consecuencias del dopaje de estado en el deporte, las victorias a cualquier precio y los muñecos rotos que deja. Las protestas por las calles, los atascos infinitos, las obras absurdas, los políticos corruptos y torpes, malos y tontos, ¿os suena?

No es probablemente una gran novela, la literatura es jodida como un préstamo holandés y no vive de buenas intenciones. Pero sirve para comprender mejor lo que les está pasando a nuestros vecinos, lo que nos puede pasar a nosotros. En la novela negra, en la buena novela negra, los muertos son una excusa.

Para entender, sólo un poco, este desastre: este documental, Deudocracia, el resumen de la Wikipedia y un artículo con otro camino y otra solución a las oficiales.

Y la entrevista de presentación de Markaris en El País.

Novela negra en librería PRAGA

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