martes, 27 de septiembre de 2011

Un año en primera: Granada 1 - Osasuna 1


La ley del Talión, que tan burra nos parece ahora, se estableció como limite: si te cortan un brazo, córtale tú otro, no lo despedaces entero. Algo así ha pasado con la liga española: nos dicen liga bipolar como si fuera un desastre y debería de ser un objetivo: visto lo bien que lo hacen unos, (Cesc) y lo mal que lo hacen los otros, (Coentrao, los míos), si la liga llega viva a diciembre será un milagro.

Sales contento del fútbol, pase lo que pase, incluso cuando pasa poco como este domingo, tiene interés. Hay belleza, intensidad, colorido, emoción. Un gozo. Sales, y se forma una pelotera de gente porque se ha ocupado la acera con una fila de motos. El atasco no es demasiado doloroso pero llegas a la A44 y empieza el infierno: frenazos, acelerones, gente conduciendo claramente borracha, un peligro. El cruce de la A44 con la Avenida de Andalucía se convierte en un estúpido caos porque todo el mundo se cree muy listo e intenta saltarse la cola. Nunca he visto a un policía o similar ahí. Es más peligroso pegar un frenazo y pasar de 100 a 20 para colarse que ir a 120. Adivinad porqué multan. Lo sorprendente es que a los imbéciles que se cuelan nadie les pita, nadie los insulta. Estamos acostumbrándonos a la mala educación, a la grosería, a la violenta insolidaridad de los mierdas que creen que conducir bien es llegar medio segundo antes. Nos quejamos contínuamente de los políticos, la crisis, el precio de casi todo, la policía, los... los que se cuelan en la autovía y ponen en peligro a los demás somos nosotros.

Llego a casa y en el Telediario, (nombran Granada, ¡bien!), dicen que hay escándalo en los Cármenes. Pienso en la permisividad, en el criterio, de permitir el juego fuerte. En la mano que pareció haber al final del partido en el área del Osasuna. Bah, tampoco ha sido para tanto, ¿escándalo?, tal vez se referirá, ¿a qué? ¿al gol que le anularon por fuera de juego al Osasuna en el último minuto? Cómo somos los hinchas, no se me había pasado por la cabeza. En el campo, me limité a alegrarme.

Fabri es un gran tipo. Sale con un 4-3-3, juega siempre a lo mismo, (esté o no Geijo, que es para quien juega) y dice cosas como que es un milagro que le ganáramos al Villareal. Nos va a salvar. Debo de ser el único granadino que lo apoya. Peor es Mou y está en el Madrid.

Tiene que ser jodido estar en el Castilla y venirte al Granada. ¿Cómo te lo tomas? Estás en Harvard y quieren que seas director de una sucursal en la Alpujarra. ¿Piensas que vas a vivir en un sitio magnífico o te lamentas de que no has llegado dónde querías? Tienes 24 años, eres un chaval, te vas del Real Madrid. Has estado en lo más alto: la camiseta que llevabas al cole, Casillas, Redondo, ¿Zidane?. ¿Piensas sólo en volver? Me encantaría que Fran Rico triunfara en el Granada. Contra Osasuna lo vi tímido, falto de rodaje y sin envergadura para jugar en primera. Sólo el gol. Me gustó Yebda mucho más. En los periódicos y foros todo el mundo coincide en decir justo lo contrario. No criticaré a los coches que vienen en sentido contrario si son tantos.

El Osasuna domina todo el partido y nos escapamos al final con un punto, ahora vienen Atlético, ¡a las diez de la noche!, Valencia y Barca, sólo hay posibilidades de puntuar contra el Sporting. En primera, equipos como Osasuna saben a qué se juega, el Granada parece mucho rato un equipo inferior, sin oficio, como no hay intensidad, parece una eliminatoria temprana de Copa. El público enmudece con el gol de Osasuna. Nadie tiene fe. Fabri sí. Saca un extremo, quita un mediocentro y pone a Geijo. Dani Benítez de lateral izquierdo. Otro cambio al descanso, más ofensivo aún. Y Dani se lesiona. No hay esperanza alguna. Perdiendo, con diez y sin Siqueira, Martins ni Dani. Fran Rico pilla un balón suelto y empata. Dani sale del vesturio renqueante un poco después y ayuda. Todos nos animamos, ¿qué pensará Fabri?

Hace mucho calor al llegar. En el segundo tiempo el Sol cae tan rápido que parece esconderse detrás de la tribuna, los focos se encienden y hay un rato en el que se disputan el dominio de la luz. Se va otro año. Empieza el otoño.

martes, 20 de septiembre de 2011

Un año en primera: Granada 1 - Villareal 0

Principios de los setenta, mi padre me llevaba al fútbol y aparcaba lejísimos. Recuerdo perfectamente dónde dejaba el coche, un C8, luego un GS que me parecía impresionante. De la mano, mucha gente subiendo hacia los viejos Cármenes, pasábamos por delante de la Plaza de Toros. Siempre en la grada de Preferencia, la cárcel al fondo. Era chico y entraba, había sitio. En un partido contra la Real fui a General, había que estar de pie apoyado en una extraña barra  y me cansé. Muchos partidos en primera, luego muchos más en segunda, vino Cruyff con el Levante. Luego ya dejamos de ir. Mucho tiempo después, mi padre ya no estaba y seguía sin haber fútbol. Como todos los niños, pensaba que el fútbol de primera, que mi padre, era algo normal: si un año bajaba, ya subiría. No era verdad. 

2011, twitter, fb y todo eso. Para sacar el carné de abonado hay que apuntarse a un sorteo, esperar un mes y luego unos días más, ir dos días, ¡dos días!, a hacer colas, perderse el primer
partido y pagar una pasta. Sr. GranadaCF, ¿no podría haber contratado un informático y que le hubiera hecho un programilla que hubiera sorteado/adjudicado los abonos vía web? Luego llegas al campo y mientras haces otra cola, ves volar una cartera y unos chavales la cogen muy contentos. Nadie controla quién entra y quién no y los carnés de abonados vuelan sobre las rejas y sirven para entrar varias veces. Y a pesar del evidente descontrol, hay colas para entrar. Y cuando entras, la frase de la tarde: un tipo le dice a otro que le reclama el asiento que ha pagado: “mira es que hemos llegado y nos hemos ido sentando como hemos pillado”.

Estamos en la esquina, en una de las gradas supletorias. Es difícil llegar y el asiento es estrecho pero la visión es buena. Hace sol y la hierba está muy verde. Fútbol de primera en directo. El Villareal con Marchena, que le quitó el récord de partidos internacionales sin perder a Garrincha, con Bruno, Cani, Rossi y todos los demás. Estos tíos juegan la Champions. Dijo Garrido el otro dia después del partido contra el Bayer que ahora venían dos partidos muy importantes contra el Granada y el Mallorca y me dio un pellizco en el estómago.

El Granada juega sorprendentemente bien. El fútbol de campo no tiene nada que ver con el de la televisión. Mou y todos esos se empeñan en fichar jugadores rápidos. Miras la prensa y si dicen que uno es rápido, es que es buenísimo. Ves al Villareal y Valero, Marchena y Bruno destacan por lo lentos que son, ellos no se mueven, mueven el partido a su alrededor.

Uche tiene dos goles sólo ante César y los falla. La impresión en el primer tiempo es que antes o después el Villareal enganchará una y se acabará el partido. Pero el Granada sigue jugando bien, los centrales están magníficos y todo el equipo se ordena muy bien. La gente se queja incomprensiblemente en el descanso. Joder, han hecho un muy buen partido, el Villareal se quedó cuarto en primera y nosotros quintos en segunda.

Empieza el segundo tiempo y Siqueira hace un centro de lo que es, un lateral de tronío, (¿cuanto nos durará?), y Uche marca un golazo. El Villareal aprieta y aprieta, pitan un penalti por un tropezón, (es sorprendente lo poco que se equivocan los árbitros cuando no hay repeticiones o quizás nos tocó un extraño buen árbitro), y Rossi lo falla y De Guzmán falla el rechaze sólo y a puerta vacía. El Villareal no acaba de llegar con peligro y el Granada falla un par de ocasiones más. Cazorla costó diez millones menos que Coentrao. Asusta ver quién está al mando en el Madrid. Al Villareal le falta la chispa final: inexplicable que Nilmar no jugara todo el partido, echarán de menos a Cazorla.

A la salida en un bar se va la luz cada vez que el Barça marca y el camarero dice que eso ya lo sabía él.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La ópera de Vigata, Andrea Camilleri


Llegué a este libro desde dos intereses bastardos: la ópera y la novela negra:  poco tiene que ver con ambas. Más tiene que ver con las novelas de Sciacia, con la vida de la Italia de Pavese.

Camilleri nos cuenta las historias de los vecinos de un pueblo que inaugura teatro y al que le imponen la obra del estreno contra la opinión general, el buen gusto y el sentido común. Empiezan a suceder tragedias y entremezcladas están la pasión, el cachondeo, y la estupidez de los políticos. El maestro italiano nos lo cuenta enrevesándolo con una estructura de capítulos que ayudan al desorden y a valorar la técnica del autor. No tengo tan claro que ayude a la historia, más bien al contrario. No me gustan los alardes técnicos que se notan. No me gusta cuando el autor se complica y nos complica la vida contándonos retazos para que nosotros los unamos y formemos el puzzle completo. Haga usted su trabajo, señor autor. Deje a la historia crecer que bastante fuerza tendrá, si la tiene. Y la historia la tiene, cuando vas entrando y desenmarañando, también vas disfrutando, vas conociendo a los personajes, algunos se merecerían más esfuerzo, más texto, más historia. Algunas escenas son impresionantes, imaginemos la pareja de amantes muertos tiznados de negro y abrazados en pleno goce. El médico en el montón de sal. La soprano que da el peor gallo, tan alto que los asusta a todos y desencadena el desastre. El fanático que viene del norte, de la capital, y destroza, luego muere...

Te quedas con ganas, sí. ¿Es un mérito dejarnos con ganas? No creo, me quedé con la sensación de historia desaprovechada, de talento, gran talento, que no acaba de dar todo lo que puede: más vida, 300 páginas más, más orden, más historia. Ah, Italia. Miras a nuestro querido seleccionador de basket y no sabes si está posando o pensando. Algo así me pasa con Camilleri, me temo que siempre creo que no lo ha dado todo, que tenía más. Siempre deseo que me gusten más sus libros de lo que me han gustado y pienso que me podrían gustar más si....

Recuerdo el Tenerife de Valdano, Redondo, Cappa,  Del Solar y los demás, miles de pases, cientos de paredes. Aquel partido en el que humillaron a la Juve. Los eliminaron. La estructura, desordenar los capítulos, hacer diez paredes de más... no estoy seguro.

Leía “La ópera...” y me acordaba de Bolkonski herido. La mayor capacidad técnica es contarte la historia en toda su extensión, que te de miedo físico la guerra, que el amor sea como enamorarse, que las mujeres sean insoportablemente bellas cuando son las más bellas; déjeme tranquilo con el orden de los capítulos y los alardes. Cuente. Y cuéntemelo todo, por favor.