jueves, 15 de febrero de 2007

Obras, obras y más obras.

Mirad en qué estado nos encontramos a diario el acceso al colegio Eugenia de Montijo, esto lleva así desde septiembre, no sólo es malo para todos los que a diario vamos por un pasillo enrejado de aproximadamente un metro, (incluidos niños con diversos problemas, recordemos que Eugenia es un colegio de integración), sino que imaginad lo que podría ocurrir si hubiera una verdadera emergencia, un accidente grave o un incendio. Pues no lo imaginéis mucho, hace un par de semanas un chaval sufrió un problema médico y la ambulancia no sabía llegar por el supuesto carril de emergencias que se suponía que habían señalizado. Una profesora salió a buscarla corriendo y al final todo acabó bien.
Por aquí acceden los coches ahora.

Busco en la red y resulta que el 22 de noviembre salió en Ideal una noticia sobre este tema, resultado tres meses después: nada. Recordemos que la solución consistiría en volver a abrir un paso de coches desde Washington Irving, en total unos 150 metros, es decir, nada con una mínima voluntad.


Este es el acceso para peatones.


Hay que hacer obras, es obvio, incluso a veces, las ciudades mejoran con ellas, pero hay que coordinarlas para que molesten lo menos posible y no haya problemas de seguridad, parece tan razonable que un colegio no puede estar incomunicado meses y meses que resulta triste protestar. ¿Quien es el responsable? ¡todos! todos los que no han pensado que ahí había un colegio, desde el concejal de turno, hasta el responsable de la obra, (¿hay responsables de obras en esta ciudad?).

¿Saldremos en Antena 3 lamentando una desgracia?

Y este es el trozo de calle que habría que
abrir.

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