domingo, 28 de enero de 2007

Perrros emigrantes


Supongo que nunca tendré un perro de raza y eso que ¡mira que me gustan! Menos aún después de leer este magnífico reportaje . Tengo una perra desde hace siete años, se llama Norte y es casi imposible ser más mestizo. Me han preguntado un montón de veces que de qué raza era: callejero. No entiendo ese empeño.Nunca he pensado que hubiera preferido tener otro perro u otro tipo de perro. Es absurdo. Tu perro es tu perro y ya está. Qué más da.

Me acuerdo que Belén contó algo de que había buscado un criador nacional para comprar su perro, (el gran León), pero no le hice caso y no me enteré bien. Ayer le pregunté y me dijo que aunque no le importara tener que cuidar de un perro que tuviera problemas, no se pueden comprar para no fomentar esta canallada. Para no darles pasta a esos cabrones y para no joder a los criadores en condiciones, pensé también. Me alegro de que mi amiga sea cuidadosa.
Hace tres años compré un periquito inglés, (periquita por cierto, una auténtica dama), que venía anillada y era de Chequia. Me hizo gracia y desde entonces la llamo "La Checa". También me hizo gracia y me resultó extraño que no supiera volar. No le dí más vueltas. Tengo animales por gusto y no me importa que tengan defectos o que sean viejos o cualquier otra cuestión. Por supuesto, "La Checa" es un periquito un tanto extraño que anda en vez de volar. A pesar de eso, este año ha criado dos pollos preciosos. Ya no me hace ninguna gracia que no vuele, me temo que no sólo son unos salvajes con los perros.

Enlaces:
Protectora de Granada
El refugio

lunes, 22 de enero de 2007

El sastre de Panamá


El sastre de Panamá
Barcelona, 2001. Plaza y Janés.

En noventa y dos páginas el protagonista se ha hecho un traje y ha ido a cenar. Cuando lo estaba leyendo veía asomado a la página al Sr. Le Carré pidiéndome por favor que me diera cuenta de la tensión del momento. Las páginas se suceden con una extraña mezcla de desinterés e incredulidad, ¡no puede ser que me esté leyendo esto!; el autor está deseando que sus personajes sean inquietantes y que la situación sea tensísima. De repente te paras y ves que no hay motivo para seguir leyendo y lo dejas. Ya está.
Recuerdo que hace un montón de años leí "El espía que surgió del frío" y que no estaba nada mal. No había vuelto a coger ningún otro libro suyo. Ahora había escuchado algunas buenas referencias a esta novela y a "El jardinero fiel". Que no pienso leer.
Tan sólo le pedía emoción y entretenimiento, que bien pensado, no es poco.